Los malos hábitos. Toma I
Tuesday, October 31st, 2006El otro día venía haciendo la lista de los malos hábitos que debería dejar ahora que me acerco intempestiva a los 30 años. Entre otras cosas, es obvio que no puedo seguir cenando doraditas con birra. Y que ya debería comenzar a hacer ejercicio… La gravedad no perdona.
Pensé que tal vez debería comprar un par de vestidos y frecuentar otros sitios – por aquello de que el hombre de mi vida no se asome por los baricos de mala muerte en los que me ando metiendo desde los 16…- Lo de cambiar el guarda ropa suena apropiado pero un poco aburrido. Pero el otro día se me antojó ponerme las pantys de rayas negras con blanco y cuando me vi en el espejo casi me da un infarto. Sin duda el tiempo pasa, y bueno, seguirá pasando y nada puede una hacer al respecto, más que afrontar que ahora antes de mandarte a correr la maratón al sur, tienes que hacer yoga o ir al gimnasio un par de meses. No es como cuando estabas en secundaria, que te la pasabas comiendo porquerías y durmiendo la siesta too el rato, y dos fines de semana antes de las vacaciones saltabas la cuerda 15 minutos diarios y te ponías al sol en el techo de la casa de tus padres y yastá: lista pa´l bikini y los lances de verano y divertida y firme y sin tan siquiera pensar -pensamiento vil que llega como a los 20- en la celulitis de mierda…
Ya no basta con beber mucha agua: hay que dejar el cigarro. Y combinar la píldora con bebidas alcohólicas revienta los capilares de las piernas y te pone por fuera la “instalación eléctrica”. No basta con comer bien: hay que hacer “espinin”. No basta con dejar el tabaco: hay que ir a “cardio”. No basta con tener un doctorado y ganar más de lo que ganan tus amigos: hay que estar flaca. Pero no basta con estar flaca: hay que estar apretada. Porque no hay nada peor que una flaca flácida…
Entonces: tendría que dejar de salir, de beber, de comer antojitos grasosos – vitamina CH (de chicharrón) incluida. Tendría que dejar los malos hábitos de acostarme tarde, de beber vino en la cena, de cenar pasta, qué digo pasta, ¡de cenar!, de dormir más de lo que camino, de trabajar todo el día sentada, de saltarme la verdura y tomar el postre, de sonreir, de vivir, de ser yo misma…
Porque ahora que he dejado el tabaco COMPAÑER@S, HE DEJADO EL TABACO… me puedo imaginar, visualizar, encontrar en un barico sin un cigarrillo en la mano (con todos mis compinches fumando como puta en viernes santo alrededor), pero no puedo ni imaginar la infelicidad que me produciría salir del trabajo para el gym en vez de salir del trabajo para el cine o por un “birrachón” (birra y chicharrón) – que no sé cómo viví tantos años en la abulia del vegetarianismo heredado-. No me puedo visualizar levantándome a las 5 am para ir a correr… no me gusta levantarme a las 5 am ni para tomar el avión de las vacaciones… o sea, que dejar los malos hábitos me implicaría dejar la única vida que conozco medio bien: la mía…

