Archive for March, 2009

Estigma*

Friday, March 27th, 2009

Esta minifalda que me pongo hoy, Juan, es para sacarte los ojos. Mi histeria y yo, Juan-nunca-más, hemos decidido sacarte los ojos con esta minifalda y unas dos piernas que, según recuerdo, siempre te gustaron, tanto te gustaron. Nosotras, Juan –la minifalda y yo- haremos el recorrido interminable por el pasillo de ese bar en el que nunca estoy porque siempre estás: llegaremos naturalmente hasta la barra, pediremos un whisky y acabaremos de una vez por todas contigo. Cuando te sorprendamos mirándonos fijamente, Juan, una ola de satisfacción llenará por completo el vacío de tu ausencia. No te engañes, Juan, no es que nos importe… Cuando tú te fuiste te llevaste algo así como una canasta de pic nic con toda nuestra honestidad adentro. Te llevaste honestidad, dulzura, un poco de ignorancia sobre el camino natural de las cosas y hasta algo de estúpida fe en el mundo. Te llevaste, Juan, todo lo malo que nos enviciaba a mis piernas y a mí. Dejaste solo la malicia y la gracia, y dos piernas largas, que llegan casi hasta el cuello, y que hoy te sacarán los ojos asomando impúdicas por fuera de la minifalda. Entonces Juan, no recordarás que en tu casa hay una canasta de pic nic con mi dejadez adentro. Te odiarás porque ahora soy menos buena y más interesante, y porque la chica que dejaste hace años para buscar a otra que se pareciera más a la que ahora soy, ya no existe. Entonces valdrá la pena el frío de la calle, Juan. El whisky barato de tu bar de moda. Los botines negros apretándome los dedos. El silencio con el que me quedé mirándote partir. Y tus dos ojos negros rodando por el piso, tan inteligente tú siempre, Juan. Tan un paso adelante tú siempre, Juan. Tan mejor-que-yo, Juan. Tan tanto-para-mí, Juan. Valdrá la pena haber tenido que recuperar fuerzas para esta pasarela en la que leve, alta, delgada, cubierta apenas por una minifalda, observaré de reojo tus movimientos torpes y tu cara de perdedor eximio, que se equivocó solo una vez y para siempre.

* Publicado bajo en título Ensayo sobre la Histeria en Afinidades Electivas.

Yo mi nada*

Tuesday, March 10th, 2009

* El viernes me asomé por el huequito del calabozo en la Isla de San Lucas. Se me paraban un poco los pelitos de la nuca cuando medio soplaba el viento. Todo parecía morbosamente tranquilo y eso, para la gente loca como yo, no es más que el presagio de la tormenta después de la calma.

* Después de gritar y bajar defensas escuchando a Café Tacuba regresé a la casa medio muerta, con la camiseta embarrada de sudor ajeno y el cuello invadido por una alergia incomprensible que me mantuvo por varias horas en la sala de emergencias de un hospital del centro. A mí, que la sola vista de una aguja me hace caer desmayada, me dieron tanda de cuatro en un día, con vía intravenosa incluida. Dosis peligrosas de antialérgicos no lograron dominar a la bestia, que al grito de “no me moverán” se me alojó con mucha gracia en todo el pecho. La única aguja que valió la pena fue la del shot de adrenalina: eso sí que es bueno.

* Todo es un estado mental: para ser una viejita chocha de 95 años, ahorita solo me falta el olor a cofal.

* Como siempre que se va Itz, me queda una sensación de vacío irreconciliable. Desde que se sube al avión empiezo a planear mi próxima visita a la embajada para salir corriendo detrás de ella a decirle que es en serio que la quiero y la espero y me muero por ella.

* El poema de Mochis.