Datos inútiles. Parte I
Friday, October 30th, 2009* Entre las cosas que más me recetan los 1001 comentarios de spam esperando moderación que hay acá adentro, está la amoxicilina. Esta cosa, que es una amino de penicilina, no solo se usa para infecciones humanas: también la recomiendan los veterinarios para tratar infecciones en bichos. Entre los efectos secundarios hay cosas tan asquerosas, que prefiero ser comida viva por una bacteria antes de amoxicilarme… Luego está el zovirax, que según entiendo sirve para tratar el herpes genital. O el spam que firma con una cuenta de canal porno en el que la gente sube películas caseras de relaciones incestuosas… Y además, un montón de prostitutas rusas que dejan ligas a sus videos. Yo todavía no he sido vetada en ningún telecentro por el parental control, como para que las “malas palabras” jalen todo eso hacia acá. Será el mal karma…
* Nunca he conocido a una sola persona de la cual me haga amiga por la vía de una lista de correos. Está, por ejemplo, la historia del tipo al que una buena amiga incluyó a una lista en la que ponía cosas sobre el TLC. El tipo, muy molesto, daba “responder a todos” cuando mandaba de vuelta sus argumentos libertarios sobre derechos de autor, ley de telecomunicaciones, minería… por joda, le respondí en un correo que su costumbre era maleducada y molesta. Me respondió que yo era una “tonta de izquierda bananera”. Si hubiera conocido el Zovirax en ese momento, le habría respondido algo de tipo sos un purgante, andá a tomarte tu zovirax… Pero no conocía ese insulto y me limité a bloquearle los mails. Me ha tocado todo tipo de gente dunda, que aparece de rebote en las listas, y responde a todo como si las listas fueran de discusión. Yo, al igual que le explico a mis alumnos de 9 años del curso de web 2.0 que escribir todo en mayúscula es de mala educación porque en modales virtuales eso significa hablar a gritos, trato de explicarle a algunos lo molesto que es el impulso de “responder a todos” en la mensajería electrónica. Pero a mí nadie me entiende: siempre me tratan de pesada y lo hacen agregando en la lista a toda la otra gente, para que se enteren de que yo hago comunicaciones excluyentes y ataco personalmente – y en secreto- a los demás.
* Cuando tenía 6 años, estaba segura, segura, que de grande quería ser bailarina exótica. No sabía qué significaba eso, pero me sonaba tan bueno como bombero, o tal. Seguro lo de exótico lo asociaba con algo ruso, o turco… no sé. El sueño se me acabó cuando lo de Marco, y la verdad es que nunca aprendí a bailar. Ya por esa época, en secreto, las Misfits me caían mucho mejor que Jem. Las cosas no han cambiado mucho desde entonces. Sin embargo, ha días en los que me levanto como añorando a la barbie que nunca me gustó: no porque le envidie al novio sin pene que venía en la caja, ni porque ella tuviera menos panza que yo. Me repito que todo es parte de vivir en sociedad, y me quedo mirando la tele en vez de ir al té de cocina de miprimalaquesecasa: Yo a mi media mitad tengo la certeza de poder reemplazarla con la mitad de una pinta de helado de chocolate. Cada cosa tiene lo suyo.

