Cinco para las seis
Tuesday, May 25th, 2010Estar así, Lorenzo, del otro lado del teléfono, sin esperar a que vos llamés, es una feliz ironía que se acaba cuando pum-pas! te apareces llamando a gritos, después de más de tres años, como si fuera posible que quisiera yo salir corriendo, que no se me ha olvidado el camino al aeropuerto, que las medias largas me quedaban tan lindas que me trajiste otras la última vez y yo… Dicen que a veces soy muy subordinada -para escribir- y me digo, qué importa, si total una no es más que lo que piensa, y cómo lo piensa y al final de cuentas en efecto, soy: anoche, cuando soñé de vuelta que vos eras el que estaba al otro lado de la cama, con ese calor fresquito que nunca me hizo sudar ni querer quitarme las cobijas a patadas. Vos que siempre quisiste dormir solo conmigo, qué haces si te digo que ahora tengo dos perras, que cada vez somos más perras en mi cama, que apenas cabemos las tres, que vos ya no cabés… aún así el aeropuerto sigue en donde lo dejamos, y vos del otro lado de la línea esta mañana, y yo de este lado de la línea aquella noche, nada más importa, si alguna vez importó.

