Archive for September, 2010

Conversaciones con el sicoanalista. Parte V

Monday, September 6th, 2010

Doctor: la última vez, señorita, en serio pensé que me la había sacado de encima…

Furia: no sea hipócrita, doctor. A usted, además de que le encanta verme, le gusta el jamón serrano que se compra con la plata de mi consulta…

Doctor: lo que yo haga con mi plata, señorita…

Furia: eso no me importa, doctor. Lo que me da un poco de curiosidad es lo que hace con la mía, si me entiende…

Doctor: báh. No sea imprudente. Crezca. Usted ya tiene treinta años, señorita: no le luce portarse como una de dieciséis.

Furia: doctor, he notado que a usted ese tema de la edad como que le pesa un poco, con todo respeto…

Doctor: no empecemos, señorita.

Furia: de acuerdo, doctor. De acuerdo. Fíjese que, ya entrando en materia, ando medio atormentada.

Doctor: ¿por qué no me extraña?

Furia: déjeme terminar, doctor. No sea grosero. Parece que no tuvo mamá…

Doctor: cuidado ahí, señorita. Cuidado ahí.

Furia: tenga paz, doctor. Déjeme el drama a mí. El asunto es que me he estado sintiendo como un pizote errante, doctor. Como que necesito un poco de arraigo. Usted me entiende…

Doctor: no, señorita. No entiendo nada. Creo que esto está relacionado con la crisis de los treinta. Usted, de lejos parece una mujer inestable. De cerca no hay duda, si me entiende…

Furia: pffft. En fin… quiero comprar una casa, doctor. El problema es este asunto de los préstamos, de los financiamientos, de los requisitos. Esas cosas me descontrolan, doctor. Tener que darle a un desconocido detalles sobre cómo gano mi plata, cómo la gasto…

Doctor: señorita. Señorita. Cásese bien. Busque un hombre que la atienda, un hombre que le compre una casa. ¿Para qué se complica tanto?

Furia: pero yo quiero comprarme una casa, doctor. No quiero que me la regale un tipo ahí… no quiero que me la regale y después me la pase cobrando el resto de la vida…

Doctor: allá usted si quiere seguir de tonta. El matrimonio es un acuerdo contractual. Él le da una casa, usted le da un par de hijos…

Furia: ¿cómo sigue su mamá, doctor?

Doctor: se lo advierto, señorita…

Furia: supongo que ya está mejor ella… la última vez que vine usted no tenía quiebres en el pantalón.

Doctor: lárguese de aquí, señorita.

Furia: que le aproveche el jamón, doctor.