Todos los clichés de una ruptura*
1. Cierre los ojos: respire hondo. Imagine, por un momento, que lo que suena, justo detrás del incansable y molesto ruidito del abanico de su computadora, es el viento. Este viento -no abra los ojos- viene desde el Pacífico, en corrientes anchas, es blanquecino, fuerte, y justo ahora, mientras usted escucha, está golpeando las copas de los pinos. ¿Ve? -no abra los ojos- todo es verde. Verde el pastizal húmedo a sus pies. Verdes los arbustos, los árboles. Verde su camiseta gris. Imagine que esto es todo lo que hay. Después mire hacia abajo, hacia el fondo. Y decida si se quiere lanzar.
2. Una vez cayendo, ya no hay vuelta atrás. El viento que hace un momento soplaba contra su cara de forma horizontal, ahora es esa resistencia que a ratitos lo empuja hacia arriba. Es el que moja de a poquitos sus párpados, la punta de su nariz, la de sus zapatos; el que le pega la camiseta contra el pecho. La caída, siempre, tiene un algo de miedo. Ahora, que puede ir mirando detenidamente cómo pasan las cosas a su lado (así, como cuando ya los ojos se acostumbraron a la oscuridad que precede al apagón), no trate de mirar para atrás. No tiene gracia: mire hacia el frente, o hacia abajo, para observar cómo se va acercando la inmensidad de la tierra contra la que pronto va a estamparse.
3. Justo antes de golpear el fondo, piense si lo que desea es quedarse ahí mismo, o escarbar para llegar más abajo. Proceda entonces a buscar en el último rescoldo de su cabeza el recuerdo de una tarde de verano. Puede ser cualquier tarde, pero preferiblemente, que sea una de entre sus 14 y 19 años. Visualice todo: la línea del tren, o la acera rota a pedazos, o la tapia llena de musgo viejo y manchones de humedad. El sol, que ya se oculta, va en la misma dirección que usted. Es importante que recuerde esa tarde en particular: la camisa del uniforme, los zapatos sucios, la pelota a la orilla de la calle, semillas de girasol, zacate, perderlo todo, o tenerlo todo por delante.
4. Abra los ojos. Recoja sus cosas. Apague y váyase. No mire para atrás.
* Tú, Garfunkel. The New Raemon.
September 24th, 2009 at 1:02 pm
<3
September 24th, 2009 at 2:11 pm
Lindísimo
-lo siento mucho, Furia-
September 24th, 2009 at 2:45 pm
itz: <3
choli: no lo sienta, la realidad es ficción. Y viceversa.
September 24th, 2009 at 4:53 pm
déjate caer
la tierra es al revés
la sangre es amarilla
déjate caer
September 25th, 2009 at 10:37 am
increíble. como que hablara de la mañana de mi miércoles.
September 25th, 2009 at 10:53 am
Sí
October 17th, 2009 at 1:55 am
Just lovely.
Love the words.
Love the music.
Wake up,
open your eyes.
Take a deep breath.
That’s it.
December 14th, 2009 at 9:47 pm
[...] Los márgenes. [...]