Conversaciones con el sicoanalista. Parte II
Doctor: Entonces, señorita, los treinta años. Es normal, a todas les pasa. Es una patología con nombre: crisis de los treinta. Repita, sonoramente.
Furia: No sé, doctor. No sé.
Doctor: ¿Cómo que no sabe? ¿Cómo que…?
Furia: a ver, doctor… piénselo…
Doctor: ¿Qué voy a pensar yo, ah? Usted es quien tiene que pensar. Los treinta. La crisis. Además, a todas luces, se siente gorda.
Furia: ¿Que yo me siento gorda? Nunca, doctor.
Doctor: Se siente gorda, señorita. Vea esos pantalones que se puso, esa camiseta holgada que le cuelga de los hombros. Un hombre sabe que cuando una mujer se pone ropa que le viene grande es porque se siente gorda.
Furia: Ya veo…
Doctor: ¿Qué ve? ¿Por qué me habla con ese tonito mordaz? Usted, evidentemente, tiene un problema de egomanía severa: solo piensa en sí misma. Como si el mundo girara a su alrededor.
Furia: ¿Y no gira?
Doctor: ¿Ve lo que le digo? Crisis de los treinta. ¿Ya decidió cuántos hijos quiere tener? ¿Con quién va a tenerlos? ¿Cuándo va a tenerlos? CRISIS DE LOS TREINTA.
Furia: ¿Y usted en qué crisis está, doctor? ¿En la de los 60?
Doctor: Váyase a la mierda, señorita.
Furia: Páguese a ver, doctor.
February 2nd, 2010 at 9:18 am
jajajaja!
la crisis, que la tengan otros
February 2nd, 2010 at 9:21 am
Demet. Yo sí ocupo hablar con ese doctor. Páseme el número.
February 2nd, 2010 at 9:28 am
Jen: y… bueeeeee, jajajajajaja!
cristian: ya se lo paso. Pérese.
February 3rd, 2010 at 11:33 am
No gastaste un peso para arreglar la “crisis”. Los treinta serán los mejores, no hay duda.