Town called Malice

De lejos, los pájaros que te vuelan alrededor de los brazos me llaman con un silbidito apenas perceptible. Hace mucho que no escribo, que no te escribo: te imagino muy en la otra vida, aquella que teníamos juntas. Te fuiste con los pájaros volando y todo fue silencio por un rato. Me cansé de imaginarme cómo sería tu vida, esa otra vida que llevás. Nunca fui a verte porque me aterraba -me aterra- descubrir que efectivamente era mejor irse, aprovechar uno de esos viajes de trabajo para conocer a un chico, salir a beber martinis secos en otra parte, abrazarse con las manos heladas y dejar atrás todo lo que no nos gustaba, lo que sigue sin gustarnos.

Ya nunca escribo. Se me enredan las manos encima de las teclas, me duelen las yemas de los dedos después de un día entero de amasar galletas. La vida que yo quería era esta: una ciudad no muy pequeña, perros, gatos, un patio, cocinar cantando y poder usar vestido todo el año. El tren en que te fuiste lo perdí hace mucho tiempo, hoy hace frío y no puedo ni hacerme una idea de cómo tenés el pelo. De si me seguís queriendo. De si alguna vez volveremos a vernos.

Te extraño como extrañamos el mar: con ese miedo frenético al calor, el sudor y la arena mezclados sobre la piel de la frente. 

2 Responses to “Town called Malice”

  1. dani Says:

    gracias…

  2. Anónima Says:

    “La vida que yo quería era esta: una ciudad no muy pequeña, perros, gatos, un patio, cocinar cantando y poder usar vestido todo el año…”

    Esto me marcó. Muchas gracias por escribir.

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