El tiempo de los vencidos
Cuando por fin la calma destierra todos los miedos, el cuerpo adopta una postura que cansa: la postura holgada de quien no está siempre alerta. Años de hombros tensos, de manos crispadas, de dientes apretados.El cuerpo duele con la ausencia de preocupaciones, con la falta de otros dolores -de corazón, pongamos-. No tener de qué preocuparse es preocupante. Se sospecha de ausencias inminentes, el cuerpo se niega a la postura reposada, se mira con desconfianza la tranquilidad del otro, las voces lentamente van poblando de nuevo la casa. Los vencidos comparten tiempos y espacios muertos. Se van pero quedan, dejan al menos un rastro. Está el olor inmundo de los amaneceres tristes, la mancha en el cristal de la esperanza, el charco de lo que nunca se dijo, las palabras que quedaron guardadas. Entonces, para vencer el silencio del sosiego, los vencidos inventan nuevos fantasmas que les hablen al oído. Ganar, perder: todo igual, todo inútil.
February 27th, 2013 at 11:04 am
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