La Segunda Traición de mamá. Y la tercera (Retazos)

Es irremediable no llorar cuando tus viejos se mudan. Tenés 14 años de vivir en otra parte, en otra ciudad, con otra gente… A tus viejos los ves por ahí un fin de semana, o se juntan para las fiestas con la familia entera, o cosas por el estilo.
Llegás y todo sigue lo mismo: si traes a algún amigo, tu madre lo sienta en el salón con una taza de café y empieza a avergonzarte sacando álbumes tremendamente viejos en los que hay cien fotos tuyas que odiás y desearías quemar en el patio: “ésta” (de vos en pelotas) “la hicimos cuando la nena salió del hospital, es de su primer baño en casa” : ahí estás vos tan horrible cual eras, un crío color rojo camarón, con una barriga de proporciones descomunales, brazos y piernas espantosamente largos y escuálidos, el chochito hinchado casi del tamaño de tu rostro, los ojos bizcos, la nariz gigante y una espesa capa de pelos parados y negros en la cabecilla. Tu amigo te mira aguantándose la risa y dice con sorna “pero qué niña tan linda…” Vos querés patearle la cara y acabar con la tortura, pero tus fotos se suceden entre historias de cuando te fueron a recoger al kínder porque te measte en los calzones, del primer pelito que te salió en el coño, de la vez que tu vieja te cachó en su cuarto cubierta hasta las patas de su maquillaje, de tus frenillos, de tu primer novio, de tu primera menstruación… “Pará, mamá…” y ella nada que para… En esas ocasiones recordás por qué te fuiste de casa, por qué de tus 15 novios tus padres solo conocieron a aquellos con los que has compartido piso, por qué, por qué, por qué a vos, coño???
En fin, que cada vez que vas camino a casa de los viejos, contando las horas de bicicleta que tendrás que hacer para bajar los tres kilos de pescado frito, garbanzos con cerdo, tortillas de maíz, pastel de yuca, sopa de albóndigas, nieve de limón, tres leches, y cuanta otra porquería deliciosa, grasienta y pecaminosa -de esas que cuando tenés el chance hartás hasta caer enferma- se le ocurra a tu madre ponerte enfrente alegando que vas delgaducha, palideja, “no tenés anemia, vos?”
Pero bueno, estábamos en que un buen día los viejos deciden que la casa les queda gigantesca y quieren que te llevés -PORQUE SON TUYAS- todas las fotos que cuelgan de sus paredes: el retablo espantoso de tus seis caritas (a los seis meses): risa con un chilindrín, susto con una máscara, llanto con un pellizco en la pierna… El retablo gigantesco a blanco y negro de vos haciendo topless al año y medio. La foto horrible de vos en tu primer día de maternal. La más horrible foto de vos en falda de paletones y peinado de salón con tu título de sexto de primaria en la mano. La foto horripilante de tu graduación de secundaria…
Tenés que llevarte las fotos -PORQUE SON TUYAS- y ojalá colgarlas en las paredes de tu piso, para que tus amigos te vean en tus peores momentos y se rían de gratis…
Y tenés que sacar un finde entero para ir a terminar de desocupar tu habitación de adolescente, entrar en ese armario en el que quedan cajas de tonterías que después de mil años vas a tirar: tu póster de Michael Jordan, el calendario 92 de Nirvana, tu colección de revistas estúpidas que habías olvidado, muñecos de peluche de cuando tenías cinco años, un billete de 500, de los morados, que guardaste tan bien que se te olvidó en dónde putas lo habías puesto; tu taza para café de los Caballeros del Zodiaco, el SEGA, tus cassettes de Guns´n Roses, tus cuadernos de tercero de media, uf! tu vida en cuentas de collar roto que se desparraman por el piso… Una cajilla de lata con las fotos de tus excompañeras de segundo de primaria, el escudo de tu escuela, una flor seca, cartas de tu novio el que vivía fuera de la ciudad… Seguís revolcando hacia adentro de ese desastre de polvo, telarañas y recuerdos, y se te va devolviendo de a poco una vida entera que habías ido dejando en los rincones. Y cada vez te parece más raro que esa misma gente con cara de torta de tus fotos ahora te llama para invitarte a su boda, o que algunos se han muerto; y te sorprendés tres horas después jugando damas chinas con tu hermano que vino a hacer lo suyo a su habitación…
Pero el sumum es encontrar tu pijama de maya-maya la abejita: se te salen las lágrimas, todas las lágrimas, de golpe se te viene a la cabeza la canción a la que le hiciste mil versiones, te revolcás de emoción, llamás a tu vieja para que mire lo que encontraste… y ella te confiesa que había escondido a maya-maya hace setencientos años para aquel paseo que hiciste a casa de tu tío pudiente en Panamá… que la escondió porque le daba vergüenza que la llevaras así de vieja y roñosa, y que aunque lloraste y pataleaste -ahora lo estás recordando todo- ella se olvidó de la pijama cuando vos regresaste ya más repuesta del viaje… (…) y así la maya-maya blanca con huequito en la pierna y dibujo desteñido en el pecho se pasó el resto de tu vida en el fondo del armario entre polvo y porquería y esta noche te acostás a dormir resentidísima a muerte con la borde de tu mamá - sin que la salven del paredón ni sus deliciosos ñoquis en salsa de eneldo- y mañana te irás a tu casa a llorar por tu habitación perdida en la casa que ya no es más de tus viejos pero siempre será la casa de tu infancia, a esconder bajo la cama todos los espantosos retablos de la vergüenza; a sentar a Yissy, tu muñeca de trapo sobre la nevera, y a intentar meterte dentro de tu pijama viejo mientras te mentís que después de este reencuentro con la mocosa linda que fuiste hace ciento y mil años, ahora vas a ser una mejor persona… Nada que no se arregle con un whisky y una noche entera leyendo tus diarios de adolescente cachonda mientras repasas tus viejas cintas de Guns a ver si todavía suenan…


10 Responses to “La Segunda Traición de mamá. Y la tercera (Retazos)”

  1. código de barras Says:

    jamás, pero JAMÁS JAMÁS tuve poster de michael me cago en su maigre jordan… y mis cassettes de guns sí que suenan.

  2. fantasmagorico Says:

    no sabes como he disfrutado tus letras, Justo en estos tiempos en que he intentado que mis viejos vendan la vieja casa en la que creci y a la que no voy hace ya muchos años.
    Ahora no se si convencerlos de vendermela a mi.

    saludos.

  3. Vlad Says:

    Interesante y divertida ensalada te has mandado! me has sacado no pocas risas y algún recuerdo de escenas levemente parecidas ;-)

    En favor de la verdad he de decirte que la escena suele ser la mar de molesta desde ambos lados, vamos que uno a estado en situacion de hijo tanto como en la del mierda que esta con la nena jejejejej y de ambas se sacan cosas francamente olvidables….

    si la memoria no me juega una mala pasada diria que solo dos mujeres han pasado por casa de mi madre y de mi padre, que en mi caso por natural eleccion de ellos de constituirse en casas aparte y con nuevas parejas la escena quizas valga doble ;-)

    por cierto que de los ganzos rosados solo creo tener una foto donde aparezco con una remera alusiva a ellos, ya me contas si es que las cintas andaban o eran para el tacho, las damas chinas? qien evito la derrota?

  4. itzpapalotl Says:

    Te admiro flaca. Primero porque esto está espectacular, pero también porque hay que tener bolas para traerse toda esa pornografía del pasado a tu vida nueva y brillante. :* Beijo.

  5. Buitre Desahuciado Says:

    Cierto que es fuerte reencontrarse con lo que uno fue, o con el responsable inmisericorde de lo que uno llegó a ser.

    Me gustó mucho la forma en que lo escribiste.

  6. furia Says:

    código de barras: algún póster chungo tuviste… Jordan es solo un ejemplo de la decadencia…
    fantasmagórico: bienvenido por aquí. Con suerte la casa es suya :)
    Vlad: por lo que vemos, en todo el mundo es igual…
    Itz: hasta se encuentra una listas de todos los hombres que besó en secundaria, jaja. Cuando follar no era “home”…
    Desahuciado: muchas gracias por comprender a la impresentable que fui :)

  7. Vlad Says:

    Sip, pareciera que si jejejej
    yo pase por la etapa de retirada de la coleccion de agendas, fotos, posters y demas objetos que denotan cierta temporada olvidable (no borrable) de nuestras vidas….

    objetos tales que si bien no queremso nos cuesta luego desechar…..

  8. ARQUI Says:

    cada día que me visto con mi arabesco, te leo…
    y cada dia me gustas mas.

    maktub.

  9. Literófilo Says:

    TODA MUDANZA ES TERRIBLE, PRINCIPALMENTE LA DE LA MENTE, CAMBIAR IDEAS, CONCEPTOS, SACAR PREJUCIOS, ESA TAMBIÉN ES UNA MUDANZA DURA…

  10. furia Says:

    Vlad: en efecto cuesta un poco botar esta basura… sobre todo porque es basura pesada en semántica.
    Maktub: me encantás de vuelta. gracias :)
    Literófilo: yo no creo que las mudanzas sean terribles. pueden ser tediosas, o riquísimas, o tristes, pero nunca terribles :)

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