Caer en la Tentación

Furia es manifiestamente miedosa. Y escribe en tercera persona porque el ego se lo permite. Le tiene miedo a varias cosas, a muchas cosas. La lista es larguísima, y ella a veces se sienta a pensar en cuáles son las que realmente la hacen perder el estribo: los bichos alados que pesan más de 20 gramos. Los lugares oscuros. La entrada a las fiestas en las que no conoce a nadie –y a las que se le olvida llevar los anteojos para verte mejor-. Los escenarios de auditorio (porque ahí la gente sí va a escucharla a una cantar). La aterra no poder manejar con eficacia el lenguaje género-inclusivo en una reunión con feministas. Y los poetas callejeros que se acercan como quien no quiere la cosa a mostrarle su libro. Y los exámenes de latín –que por mucho que le guste el latín, las pruebas le hacen sudar las manos-.

Y ha habido algunos cambios: de unos días para acá, que antes no era así para nada, la aterra la idea de enamorarse. Se enamora con un miedo espantoso que la hace hablar más de la cuenta. Y verse las manos todo el tiempo. Y no poder mirar a los ojos. Y sentirse triste cuando no la llama (con un temor atroz de que no la llame porque no la quiere ver), como una chiquita de catorce años. Seguro por eso la aterra enamorarse… porque se está volviendo a enamorar como antes, con una energía de crío intrépido que no le teme absolutamente a nada. De esos críos que ven la pendiente y sin pensarlo se sientan sobre el cartón y se dejan ir… El horror a ser poseída por el autismo amoroso ha convertido a Furia en una suerte de autómata descorazonada…

Pero hablábamos de miedos, no de amor. Furia le teme a los sueños en los que un precipicio enorme la separa del sitio al que desea llegar. Por eso se ha ejercitado en el trabajo del orionauta: saca sus alas y vuela de un lado a otro hasta que recuerda que eso NO es normal. Sus primas, las otras furias, sí que volaban de aquí para allá persiguiendo al miserable Orestes. Pero Furia es más humana cada día. Y eso la hace vulnerable.

Le tiene un miedo incontrolable al café de maquinita. A las puertas automáticas. Al metro de París. A las abuelas catalanas de sombrilla larga. A los maestros de música. A los hornos que no asan bien el pan. Al fondo del mar. Al debajo de la cama… Por alguna curiosa razón ya no le teme al monstruo del armario, y últimamente puede caminar a ojos cerrados por el borde de las aceras…

Le teme a los puntos velares, a los poemas de Borges, a las barras bravas de los equipos nórdicos, a las temperas, a los covers malos –y sobre todo a los que son en inglés- de canciones brasileñas.

Y por sobre todas las cosas, Furia le teme al silencio. No al silencio tranquilo de un parque o de la habitación en la que duerme: le teme al silencio de las iglesias, al silencio de la ignorancia y al silencio obediente. Por eso habla tanto Furia, ahora que lo piensa…

19 Responses to “Caer en la Tentación”

  1. Mar Says:

    decile a Furia: que me encanta leer este post!

  2. ARQUI Says:

    vea, lo de la cama tiene arreglo… ponga el colchón en el suelo.
    por lo demás… usted sólo déjese llevar, que la mejor parte de los sueños es que está uno ahí, justo para soñarlos…
    que el tobib le dibuje a la figura amada cada día más cerca de usted y con más brillo y color.

    abrazo.
    maktub.

  3. Heriberto Says:

    Pues con solo hacer la lista, reconociendo los miedos, asumiéndolos -si tal cosa es posible- hay un avance, que yo, no he alcanzado; es que me da miedo hacer un recuento de mis miedos ( es como “tenerle miedo al miedo”, aquel dixit).

  4. Lau Fu Says:

    Bien por la Furia. Yo coincido con Heriberto, no haría un recuento de mis miedos, aunque en realidad sean pocos, pero me perturban.

  5. Buitre Desahuciado Says:

    ¡El silencio! Por Alá, el silencio… -y peor cuando es en terapia-

    Furia fue muy valiente al hablar de sus miedos…

    -y supongo que por eso tuvo que hablar en tercera persona…- No importa es un incio.

  6. Un Maesillo Says:

    FURIA TE AMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

    vos sos toa, toa, TOA.

    escribes tan lindo que no te lo voy a decir. no te digo que me encantó.

    sabés a que le temo yo? a la soledad.

  7. furia Says:

    mar: dice furia que muchas gracias. Y que te manda un abrazo.
    maktub: lo de poner el colchón en el suelo ya se ha intentado. Pero el miedo a los bichos aumenta con la cercanía a la tierra (no sabemos por qué). Gracias por sus buenos deseos.
    Heriberto: furia le recomienda el ejercicio. A ella le ha hecho muy bien :)
    Lau-fú: poner nombres por lo menos delimita el espantoso espacio que rodea el vacío para indicarnos cómo bordearlo sin caer en él.
    Buitre: gracias por ser partícipe de la experiencia terapéutica de la furia…
    Maesillo: ailobiu tu. La soledad puede ser una amiga maravillosa. Furia dice que le encanta. Y que vos le encantas también.

  8. Ebi Says:

    Con solo nombrarlos, ya los miedos no deberían dar tanto miedo… En tercera persona como que uno se entiende mejor desde otra perspectiva.. me encanta la mezcla de furias y miedos, tienen feeling..

    Saludos!

  9. fanshawe Says:

    Es como dar un paso atrás a ver que tal se ven los miedos desde lejos, ¿verdad? Como lo que hacía Momo, eso de escuchar y ya está, y la gente decía sus miedos en voz altas y estos se volatilizaban como por arte de magia.

    Le aterra a Furia enamorarse porque se está enamorando como adolescente, y tal vez debería pensar si no era más aterrador cuando estaba casi segura de que ya no se podría enamorar como quinceañera. A mí me dio una cierta sensación de liberación cuando reconocí y acepté que el cínico de Fanshawe se había ido a fare in culo y en su lugar había vuelto el buen viejo romántico al que no había miedo que frenase en su enamorarse como un loco. Que es lo que nos queda, joder.

    Furia tiene miedo de tantas cosas que las dice en voz alta y entonces se da cuenta de que sigue yendo a fiestas donde nadie la conoce y que sigue cantando en público y haciendo exámenes de latín e ignorando cordialmente a las abuelas catalanas. Furia se da cuenta cuando habla de que los miedos son tan libres que la invaden y de que su libertad es tan grande que pasa por encima de ellos.

    Me gusta esta Furia a mí, oye.

  10. silvia piranesi Says:

    ey me gustó mucho este post!, nos vemos.

  11. mr. bob Says:

    Quien dijo miedo?

  12. código de barras Says:

    en este momento escucho black sabbath, así que, disculpas, no le tengo miedo a nada.
    pero cuando no tengo la suerte de rokear con el iron man sí que sí, no?

  13. furia Says:

    Ebi: tenés razón, es más fácil hablar de una misma como si estuvieras viendo los toros desde la barrera…
    Fanshawe: a mí también me gusta esa Furia, sabes? Muchas gracias por la lectura…
    Silvia: muchas gracias por la visita, por ahí nos vemos.
    mr. bob: bueno verlo por acá… y sí, quién dijo miedo???
    código: con estímulos así… jaja!

  14. Buitre Desahuciado Says:

    Que no crea la Furia que este Buitre no cocina. Lo hago y me gusta, sólo que no tanto.

  15. Phiblógsopho Says:

    Furia, hola.

    Pasaba a decirte que, dado que más a menudo me estoy paseando por aquí, te añadí a Phiblógsopho en mi sección de ‘blogosfera miscelánea’. Sólo sea por mi comodidad para visitarte. Es que me gusta como escribís - el tono personal y todo eso - y bueno, etcétera…

  16. Cyn Says:

    Furia tiene una extraña capacidad para mantenernos pegados a la pantalla, sin poder dejar de leer.

    Saludos!

  17. el fer Says:

    Eso de los bichos alados es super cierto…recuerdo aquella vez que majaste un abejón de mayo en mi casa. Sonó igual que cuando uno muerde un prestiño, y casi casi te descompones…

    En cuanto a los otros miedos, que te diré?… que rico cerrar los ojos y dejarse sentir…

    Por cierto, hay algo nuevo en el blog de “el fer que nunca publica nada” (te oí el día de mi fiesta de cumple!!)

    Besos hermanita, ojala mañana nos podamos tomar unas ricas caipirinhas en tu casa y comer algo que no me mande al hospital!!!
    (Si vas a invitar a tu enamorado, invita a alguien más para no llevar el violín ok!!)

  18. furia Says:

    Buitrecito: no dudo que te guste cocinar, pero con lo que nos contabas el otro día quedamos pensando que ahora lo vas a tener que hacer más seguido ;)
    phiblógsopho: muchas gracias por el link… que sepás que siempre te vamos a visitar, pero por allí los comentarios a veces sobran…
    cyn: muchas gracias!
    fer: estaba pensando que… sí, ya me acordé del abejón de mayo… estuvimos al borde del vómito :S jajaja… ese cuadro tuyo se le ve muy bien a la pared en la que lo colgaron… abrazo

  19. Anonymous Says:

    A mi me encataría tener pendiente. Necesito una pendiente. Es tristísimo andar siempre con el cartón en la mano, con una incontrolable necesidad de zacate.

    Lo que de verdad me aterra es el final de la pendiente. El final. Cuando se acaba la pendiente. Porque hay que caminar una vez mas hasta arriba, y el cartón no siempre aguanta.

    xod.

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